Documentos publicados en fechas recientes revelan que la reina Isabel II presionó en el año 2000 para que su hijo, entonces duque de York, fuera nombrado representante comercial del Reino Unido. Las actas y comunicaciones oficiales recogen intercambios entre el palacio de Buckingham y funcionarios del departamento encargado del comercio exterior, en los que se planteó que el duque de York sucediera al duque de Kent en ese puesto.
El material indica que el nombramiento era visto como una “opción natural” para cerrar la carrera naval activa del duque y que, en caso de aprobarse, algunos gastos relacionados con sus viajes podrían ser atendidos por la oficina de viajes de la Corona. El propio duque aceptó el cargo en 2001 y lo desempeñó hasta 2011.
La difusión de esos documentos llega en medio de un renovado escrutinio público sobre la relación del exmiembro de la familia real con figuras vinculadas a escándalos internacionales, lo que ha reavivado preguntas sobre el papel y la supervisión de representantes no electos en funciones destinadas a promover intereses comerciales del país.
Las revelaciones han motivado llamados a la publicación de más expedientes oficiales y a que las autoridades aclaren detalles sobre la gestión y financiación de los viajes oficiales realizados por representantes de la Corona mientras ejercieron funciones públicas.

