La República Democrática del Congo (RDC) contabiliza más de 200 muertes y cientos de casos sospechosos vinculados a un brote de ébola causado por la variante Bundibugyo, según el balance oficial publicado el 23 de mayo de 2026. Las cifras más recientes del Ministerio de Salud reportaron 204 fallecimientos y 867 casos sospechosos distribuidos en al menos tres provincias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 17 de mayo de 2026 que el brote en la RDC y en Uganda constituye una emergencia de salud pública de interés internacional (PHEIC), y ha movilizado apoyo técnico y logístico para la respuesta.
El avance de la epidemia ha generado incidentes de violencia contra centros sanitarios: personal y estructuras de atención han sido atacados y, en al menos un caso, una carpa de un centro de salud fue incendiada y decenas de pacientes sospechosos escaparon, lo que complica los esfuerzos de contención y rastreo de contactos.
Las autoridades nacionales, junto con la OMS y socios regionales, han desplegado equipos de respuesta rápida, ampliado la vigilancia y establecido centros de tratamiento. Aun así, expertos y organismos regionales advierten sobre el riesgo de propagación a países vecinos y la necesidad de intensificar las medidas de control.
Los datos y la situación epidemiológica siguen cambiando rápidamente; las autoridades sanitarias internacionales y locales continúan actualizando los números y recomendaciones ante el avance del brote.

