El sábado 23 de mayo de 2026 las fuerzas policiales, con apoyo logístico de las Fuerzas Armadas, desplegaron un operativo denominado “Corredor Humanitario de Banderas Blancas” para despejar la carretera La Paz‑Oruro y permitir el paso de alimentos, medicinas, oxígeno y combustible hacia La Paz y El Alto.
El operativo fue obstaculizado por manifestantes que reinstalaron bloqueos en puntos como Senkata y Ventilla; se registraron enfrentamientos en los que la policía empleó gas lacrimógeno y los manifestantes lanzaron piedras, petardos y, según reportes, dinamita. Varias zonas fueron retomadas por los bloqueadores pasado el mediodía.
Durante las acciones, autoridades y medios locales informaron de incendios en un punto de inspección de la Aduana Nacional y en una combi, además de saqueos a instalaciones de Vías Bolivia en las afueras de El Alto. En un incidente separado, personal de inteligencia localizó y rescató a un policía que había sido secuestrado en El Alto; el agente fue encontrado con lesiones y en estado de shock, según los informes.
El gobierno boliviano presentó el operativo como una medida para restablecer el abastecimiento y priorizar la entrega de insumos críticos, y las Fuerzas Armadas aseguraron que su apoyo sería logístico y sin uso de armas letales. Sin embargo, la presencia de bloqueadores y la reactivación de cortes en la vía limitaron el avance del convoy y mantuvieron la tensión en la región.
Las protestas, que se intensificaron en mayo de 2026 y que reúnen a sectores como mineros, campesinos y grupos afines al expresidente Evo Morales, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y han provocado problemas de suministro en la capital administrativa durante las últimas semanas.
La situación permanece dinámica: tras el paso del operativo, varios puntos volvieron a ser bloqueados y autoridades locales reportaron daños a infraestructura y vehículos. Las autoridades convocaron al diálogo, pero por ahora no hay una solución completa que garantice el libre tránsito en la ruta La Paz‑Oruro.

