La autoridad comercial de Estados Unidos anunció el 24 de julio de 2026 la imposición de aranceles adicionales del 10% o 12.5% a las importaciones procedentes de 60 economías, como parte de una acción en respuesta a lo que calificó como falta de aplicación efectiva de prohibiciones contra bienes producidos con trabajo forzoso.
La medida prevé exenciones para determinados productos y mantiene la exención para aquellas mercancías que cumplan las reglas de origen del T‑MEC, por lo que las exportaciones mexicanas que acrediten contenido regional y documentación podrán ingresar sin el gravamen adicional. Esta condición atenúa el impacto directo sobre el flujo comercial entre México y Estados Unidos, aunque eleva la incertidumbre para otros sectores y para las cadenas globales de suministro.
El esquema contempla tasas diferenciadas (10% o 12.5%) según economías y productos, así como un listado de exclusiones para materias primas críticas, bienes cuya falta afectaría la disponibilidad interna y partidas que, de quedar gravadas, causarían perturbaciones económicas amplias. Además, se anunció que habrá mecanismos de revisión y audiencias públicas para definir alcance y excepciones.
Datos recientes muestran una recuperación de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, con un crecimiento anualizado hasta mayo de 2026 y una participación elevada en las importaciones estadounidenses, lo que contribuye a limitar efectos adversos inmediatos para los sectores que cumplen las reglas del T‑MEC. No obstante, analistas advierten que el arancel adicional puede traducirse en mayores costos para consumidores y empresas en Estados Unidos y en ajustes en cadenas de valor.
En respuesta, las autoridades mexicanas informaron que trabajarán con su contraparte estadounidense para presentar argumentos y solicitar exclusiones o aclaraciones que eviten afectaciones indebidas a las exportaciones nacionales. La implementación efectiva de la medida y la definición de listas de productos exentos serán determinantes en los próximos días.

