La investigación sobre un brote de ciclosporiasis en Estados Unidos, que apuntó inicialmente a lechuga iceberg suministrada a restaurantes, llevó a autoridades mexicanas y al sector agroalimentario a pedir un aumento del presupuesto destinado a sanidad e inocuidad.
El 18 de julio de 2026 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) reportó una muestra de lechuga de un proveedor mexicano que había dado positivo a Cyclospora cayetanensis; posteriormente los expertos de laboratorio de la FDA revisaron los resultados y concluyeron que se trató de un falso positivo.
Como medida preventiva, Taylor Fresh Foods anunció un retiro voluntario de productos de lechuga iceberg procedentes del centro de México y algunas cadenas dejaron de usar ese insumo. En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), la Dirección General de Epidemiología y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) realizaron una verificación en la planta señalada y tomaron muestras: diez de lechuga (materia prima y producto terminado) y cuatro de agua, que dieron resultado negativo a Cyclospora.
Representantes del sector, como el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), han manifestado que el incidente muestra la necesidad de reforzar la sanidad agroalimentaria. Señalan que el presupuesto del Senasica se redujo en términos absolutos desde 2018 —cuando fue de 6,884 millones de pesos— hasta alrededor de 5,086 millones en 2026, una caída que, según el sector, limita la capacidad de inspección, diagnóstico, certificación y respuesta ante emergencias sanitarias.
El reclamo central es que la vigilancia fitosanitaria y las acciones de inocuidad no deberían depender de recursos insuficientes, ya que afectan la competitividad y la exportación de productos agrícolas. Autoridades mexicanas reportan que las acciones de trazabilidad y coordinación con contraparte en Estados Unidos permitieron esclarecer el caso y evitar daños mayores a productores.
El debate ahora se centra en medidas para fortalecer laboratorios, campañas de prevención, certificaciones y coordinación binacional para mitigar riesgos y garantizar la confianza en las exportaciones agrícolas mexicanas.
