El 27 de mayo de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio declaró durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca que, desde el 3 de enero de 2026, «más de 10 millones de barriles de petróleo venezolano» han sido entregados a Estados Unidos y que los ingresos correspondientes se depositan en una cuenta en ese país, controlada y monitoreada por el Departamento del Tesoro y auditada por la firma KPMG.
Rubio afirmó que, por primera vez, el dinero «no se está robando» y que las ventas de crudo se realizan a precios de mercado, con supuestos beneficios para el pueblo venezolano. Las declaraciones formaron parte de una explicación más amplia sobre el plan de estabilización, recuperación y transición para Venezuela anunciada por la administración.
Datos de seguimiento de embarques y reportes internacionales han documentado envíos de crudo venezolano a terminales en Estados Unidos desde inicios de 2026; agencias de monitoreo y reportes comerciales señalaron movimientos de cargamentos hacia puertos estadounidenses como parte de acuerdos de suministro y operaciones comerciales registradas en enero y febrero de 2026.
La información difundida por funcionarios y el registro de embarques públicos sugieren que varios cargamentos han llegado a territorio estadounidense en los primeros meses de 2026, aunque la cifra precisa y su desglose por fecha y destino requieren la verificación detallada de registros aduaneros y de compañías navieras.
Esta nota se publica tras la confirmación pública de la declaración del secretario de Estado y la existencia de registros de envío reportados por agencias internacionales; la cifra citada por Rubio refiere al periodo desde el 3 de enero hasta la fecha de su intervención en el gabinete.

