Elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y policías estatales arribaron a la comunidad de El Durazno, en el municipio de Tamazula, Durango, y sostuvieron reuniones con maestros y familias que se disponían a evacuar por la violencia. Las autoridades ofrecieron garantías de seguridad y prometieron mantener presencia permanente en la zona.
La medida se produjo después de varios episodios de violencia y enfrentamientos que, desde el 9 de mayo de 2026, han provocado el desplazamiento de decenas de familias, así como la salida temporal de personal médico y docentes de la región.
Funcionarios estatales informaron que con el despliegue se lograron condiciones para el restablecimiento de servicios básicos y la reactivación de actividades comerciales y bancarias en la comunidad; además, las autoridades anunciaron que trabajarán en la reactivación de un destacamento militar que permanecerá en la zona para dar seguridad.
Ante la incertidumbre, algunas familias sí abandonaron El Durazno y fueron recibidas en municipios cercanos y en Chihuahua, donde se activaron protocolos de atención para desplazados. Las autoridades locales indicaron que quienes lo deseen podrán regresar una vez que se confirme la seguridad en los accesos y caminos.
Las clases en la comunidad fueron suspendidas temporalmente durante la segunda semana de mayo de 2026 y las dependencias educativas informaron que el personal docente recibiría garantías para retomar labores en fechas posteriores, según comunicados oficiales.
La situación en El Durazno forma parte de un repunte de violencia en el denominado Triángulo Dorado, zona limítrofe entre Durango, Chihuahua y Sinaloa, y las autoridades estatales y federales declararon que mantendrán operativos de protección y atención a la población afectada.

