Las bajas temperaturas registradas durante las primeras horas del martes se hicieron sentir entre los usuarios y comerciantes del Cetram Indios Verdes, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde la ropa de invierno, el café, el té y el atole se convirtieron en algunos de los productos más buscados.
Durante un recorrido por el paradero, la mayoría de los usuarios llevaba abrigos, bufandas, gorros y, en algunos casos, cubrebocas para protegerse del frío. El Cetram mantuvo un flujo constante de personas provenientes de distintos puntos del Estado de México y de la zona norte de la Ciudad de México.
En uno de los puestos de ropa invernal, un comerciante ofrecía chamarras y sudaderas en 100 pesos. Aunque concretó varias ventas en pocos minutos, señaló que todavía considera que es temporada baja y espera que las temperaturas desciendan más para que aumente la demanda.
“Todavía es pronto para las buenas ventas, espérate a que haga más frío y ahí sí, la venta se pone buena”, expresó el vendedor mientras ofrecía sus productos a los transeúntes.
Algunos usuarios también se prepararon desde casa para enfrentar la jornada. Omar, quien viaja desde Jaltenco, Estado de México, explicó que sale antes de las siete de la mañana y utiliza varias capas de ropa para soportar el trayecto.
“Hay que venirse bien abrigado; a esa hora el frío está durísimo”, comentó.
El descenso de la temperatura también modificó el consumo en los puestos de alimentos. Carmen, vendedora de desayunos, indicó que el café, el té, el atole y las tortas estuvieron entre los productos con mayor movimiento durante la mañana.
Para quienes trabajan en la vía pública, el frío representa una dificultad adicional, pero no detiene la jornada. José, quien ofrece artículos y ropa en la zona, señaló que comienza a trabajar desde las 5:30 de la mañana para obtener ingresos.
“Con frío y sueño, pero ¿qué hacemos? Hay que generar y salir a trabajar”, afirmó.
A pesar de las bajas temperaturas, el Cetram Indios Verdes permaneció abarrotado y en movimiento constante. La jornada mostró cómo el clima modifica las necesidades de los usuarios y, al mismo tiempo, abre oportunidades de venta para comerciantes de ropa y alimentos calientes.
