El sábado 9 de mayo de 2026 un convoy integrado por aproximadamente 100 personas desplazadas originarias de El Durazno, municipio de Tamazula, Durango, fue emboscado a balazos en el trayecto que conecta Atascaderos con Guadalupe y Calvo, en Chihuahua.
El grupo viajaba en alrededor de 30 vehículos particulares y era custodiado por agentes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua cuando, al pasar por el lugar conocido como Las Trojas, sujetos armados abrieron fuego contra la caravana.
Según reportes oficiales y testigos, al menos una persona resultó con heridas leves por esquirlas. Tras la agresión se desplegó un operativo interinstitucional que involucró a la AEI, el Ejército y la Guardia Nacional para localizar a los agresores y garantizar la seguridad de los desplazados.
Autoridades locales han emitido comunicados para precisar los hechos; en paralelo, algunos funcionarios han rechazado hablar de un desplazamiento masivo en esa zona, mientras que las indagatorias continúan para esclarecer responsabilidades y movimientos de grupos armados en la región.
La agresión ocurre en una zona conocida por episodios recurrentes de violencia y desplazamiento forzado entre comunidades de la sierra, por lo que las autoridades estatales y federales mantienen coordinación para atender la situación y proteger a las familias afectadas.

