Estados Unidos entregó al Consulado de México en Nueva York dos piezas arqueológicas que fueron devueltas de forma coordinada entre autoridades y ciudadanos: un brasero antropomorfo atribuido al estilo maya, procedente de la península de Yucatán y fechado en el periodo Clásico (aproximadamente entre los años 200 y 900 d.C.), y un tecomate con decoración geométrica vinculado a la tradición Paquimé (Casas Grandes), originario del área conocida hoy como Chihuahua y fechado entre los siglos VII y XV (aproximadamente 700‑1450 d.C.).
La entrega se realizó en una ceremonia en la sede consular y contó con la participación del cónsul general Marcos Bucio; por parte de las autoridades estadounidenses intervino Frank Russo, director de Operaciones de Campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quien formalizó la entrega de las piezas.
El Consulado señaló que la restitución forma parte de los esfuerzos bilaterales para combatir el tráfico ilícito de patrimonio cultural y que el regreso de las piezas contribuye a “fortalecer la dignidad nacional, la memoria histórica y la identidad de los mexicanos”.
Las piezas serán registradas, catalogadas y trasladadas conforme a los protocolos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para su conservación y posible incorporación a colecciones públicas o a procesos de investigación y exhibición.
En los últimos años, autoridades mexicanas y consulados en Estados Unidos han trabajado de manera continuada para recuperar y repatriar bienes arqueológicos, en un proceso conjunto que ha implicado colaboración entre consulados, la Secretaría de Relaciones Exteriores y agencias estadounidenses como CBP y oficinas de fiscalía.

