Un estudio publicado el 14 de mayo de 2026 por un grupo internacional de investigadores sobre clima estima que cerca del 25% de los 104 partidos del Mundial de fútbol 2026 (26 encuentros) podrían jugarse en condiciones que superen los 26 °C de Wet‑Bulb Globe Temperature (WBGT), un índice que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento para medir el estrés térmico en el cuerpo humano.
El WBGT se utiliza para evaluar el riesgo de golpe de calor durante actividad física intensa. Según el análisis, aproximadamente cinco partidos podrían alcanzar un WBGT de 28 °C —un umbral asociado con riesgos más altos para la salud y el rendimiento— mientras que episodios aún más extremos (WBGT ≥32 °C) tendrían menor probabilidad pero representan el nivel en que algunas normas deportivas contemplan el aplazamiento de la actividad.
El estudio compara las condiciones previstas para el torneo de 2026 (programado entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026) con las del Mundial celebrado en Estados Unidos en 1994 y atribuye parte del aumento del riesgo a la influencia del cambio climático inducido por el ser humano.
Ante estos resultados, especialistas y organizaciones vinculadas al fútbol han pedido medidas preventivas en las ciudades sedes, como puntos de hidratación, infraestructura de enfriamiento y revisiones de horarios de inicio, para reducir el riesgo de lesiones por calor entre jugadores, trabajadores y espectadores.
El análisis advierte que la distribución geográfica del torneo —con sedes en Estados Unidos, México y Canadá— genera variaciones marcadas en el riesgo térmico: las ciudades costeras y del norte tendrán condiciones más moderadas, mientras que sedes del interior y del sur registran mayor probabilidad de WBGT elevado.
La recomendación central del estudio es que autoridades locales y organizadores integren planes de mitigación y protocolos médicos específicos para eventos de alto riesgo térmico antes del inicio del torneo.

