La Casa Blanca evalúa medidas para aumentar la capacidad de refinación de petróleo en Estados Unidos durante los próximos seis meses, ante el incremento de los precios del crudo y las advertencias de ejecutivos del sector sobre una posible crisis de suministro.
El análisis se realiza en el marco de las reuniones del G20 sobre Energía, celebradas en Houston, Texas. El gobierno del presidente Donald Trump considera recurrir a la Ley de Producción para la Defensa, conocida como DPA, para flexibilizar regulaciones e impulsar inversiones de corto plazo en las refinerías que ya operan en el país.
Jarrod Agen, asesor de Energía de la Casa Blanca, señaló que el principal problema a nivel global es la capacidad disponible para transformar el petróleo en combustibles. También afirmó que las instalaciones estadounidenses operan prácticamente al límite de su capacidad.
Datos de la Administración de Información Energética indican que las refinerías de Estados Unidos trabajaron al 97.8% de su capacidad disponible durante la semana que terminó el 4 de septiembre de 2026.
La estrategia planteada por la administración estadounidense contempla mejorar la infraestructura y ampliar el almacenamiento en instalaciones existentes. La meta sería elevar la producción en un plazo aproximado de seis meses, debido a que construir nuevas refinerías requiere más tiempo.
La presión sobre el mercado energético también se relaciona con una disminución de 391 mil barriles en las reservas comerciales estadounidenses de petróleo. En este contexto, el gobierno busca responder con medidas que permitan aumentar la disponibilidad de combustibles sin depender únicamente de nuevos proyectos de refinación.
La eventual aplicación de la Ley de Producción para la Defensa todavía se encuentra en evaluación. Por ahora, la Casa Blanca analiza opciones regulatorias y de inversión para elevar la capacidad de procesamiento de las refinerías existentes.
