Un grupo de expertos independientes de la Organización de las Naciones Unidas afirmó que el decreto ejecutado por Estados Unidos en enero que impone aranceles y restricciones sobre el suministro de combustible a Cuba equivale a una “hambruna energética” y provoca riesgos serios para el desarrollo y los derechos humanos en la isla.
Los especialistas señalaron que las medidas, al reducir el acceso a combustibles esenciales, agravan apagones, limitan el funcionamiento de hospitales y servicios básicos, y pueden constituir una forma de castigo colectivo contra la población civil. La advertencia se difundió en medio de reportes sobre cortes de electricidad y racionamientos de suministro en diferentes provincias cubanas.
Informes recientes indican que, ante la escasez, llegaron envíos puntuales de combustible desde países como México y Rusia para mitigar la crisis; agencias internacionales reportaron la llegada de buques con cargamentos destinados a aliviar apagones y la operación limitada de plantas termoeléctricas.
Los expertos de la ONU instaron a levantar o revisar las medidas coercitivas que impiden el acceso a bienes esenciales y recordaron las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos que protegen el acceso a servicios básicos como la salud y la energía.
La situación sigue siendo volátil y las organizaciones internacionales y gobiernos de la región han llamado a encontrar soluciones que prioricen las necesidades humanitarias de la población cubana.

