El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández salió de prisión tras recibir un indulto presidencial de Estados Unidos el 1 de diciembre de 2025. La decisión, anunciada por la Casa Blanca, dejó en libertad a Hernández, quien había sido condenado en junio de 2024 a 45 años de prisión por su papel en una red de tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
La condena judicial atribuía a Hernández vínculos con cárteles y su participación en una trama que, según los fiscales, facilitó el traslado de cientos de toneladas de cocaína a territorio estadounidense. Su liberación por gracia presidencial provocó reacciones críticas dentro y fuera de Estados Unidos.
Legisladores y observadores señalaron la aparente contradicción entre las operaciones militares o navales anunciadas por la administración estadounidense para combatir el tráfico de drogas en el Caribe y la decisión de conceder clemencia a un convicto por narcotráfico. Analistas y actores políticos advirtieron que el indulto puede debilitar la percepción de coherencia en la política antidrogas de Washington.
La esposa del expresidente confirmó la liberación a través de redes sociales y las reacciones públicas incluyeron cuestionamientos de representantes políticos y organizaciones que consideran que la medida socava la rendición de cuentas en casos de alta implicación criminal.
La decisión ocurre en un contexto regional tenso: el indulto se produjo en los días previos a elecciones en Honduras y mientras se debate en Estados Unidos el enfoque frente al narcotráfico y la seguridad marítima en la región. Las consecuencias políticas y diplomáticas podrían mantenerse en las próximas semanas.

