Representantes de la comunidad kumiai, ambientalistas y autoridades locales denunciaron detonaciones con dinamita en las faldas del cerro Cuchumá, en la frontera entre Tecate, Baja California, y Estados Unidos, que se habrían realizado durante trabajos para ampliar el muro fronterizo.
Las detonaciones fueron reportadas a inicios de abril de 2026 y, ante la preocupación por daños culturales y ambientales, la Secretaría de Cultura de Baja California remitió el oficio SC/199/2026 al comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el 8 de abril de 2026 para exigir el cese inmediato de explosivos en la zona.
Organizaciones civiles y especialistas señalaron que el Cuchumá es un sitio sagrado para el pueblo kumiai y alberga un ecosistema de matorral desértico y chaparral con alta biodiversidad. En actividades de conteo promovidas por Conabio y grupos locales se registraron decenas de especies de aves; el recuento más reciente señaló 40 especies presentes en la falda del cerro, mientras que registros históricos suman hasta 69 especies en el área.
Activistas y académicos advirtieron que las detonaciones no sólo pueden destruir vestigios arqueológicos —entre ellos, reportes locales mencionan daños a un monolito— sino también alterar hábitats, desplazar reptiles y aves y poner en riesgo la recarga hídrica y la conectividad ecológica transfronteriza.
Ante las denuncias, organizaciones civiles entregaron el 15 de abril de 2026 un documento a la Secretaría de Relaciones Exteriores para solicitar intervención diplomática y jurídica, y legisladores locales presentaron puntos de acuerdo para que las autoridades federales investiguen los posibles daños al patrimonio cultural y natural de la montaña.
La situación ha sido reportada por medios nacionales e internacionales y ha generado llamados a que se respeten los protocolos de consulta a pueblos originarios y se realicen evaluaciones de impacto ambiental y patrimonial antes de continuar con labores que involucren detonaciones en la zona.

