Detonaciones vinculadas a trabajos de ampliación del muro fronterizo en la línea de Tecate han provocado daños en la falda y zonas ceremoniales del cerro Cuchumá, denunciaron habitantes, representantes del pueblo Kumiai y colectivos ambientales.
La comunidad local informó que las explosiones, registradas desde inicios de abril de 2026 en el lado estadounidense del cerro (Tecate Peak), dañaron un monolito y diversos vestigios arqueológicos, y alteraron hábitats de matorral y chaparral donde se concentra la avifauna regional.
Organizaciones y especialistas que realizaron conteos y registros de campo alertaron sobre el riesgo para la biodiversidad de la montaña. En iniciativas de observación y registro se ha documentado la presencia de decenas de especies de aves en la zona, lo que subraya la importancia ecológica del cerro como refugio y corredor biológico.
Autoridades de Baja California, la Secretaría de Cultura estatal y colectivos ciudadanos han solicitado a las autoridades estadounidenses y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que detengan el uso de explosivos y respeten protocolos de consulta con los pueblos originarios, por el valor patrimonial y ambiental del lugar.
Defensores del patrimonio y académicos han pedido además que se active la coordinación binacional para evaluar el daño arqueológico y ecológico, y que se considere el impacto sobre la recarga de mantos acuíferos y la conectividad de especies en la región.
Las protestas y comunicados de grupos locales han incluido llamados a la protección del cerro Cuchumá, considerado por la comunidad Kumiai como una Montaña Sagrada, y a medidas urgentes para evitar más afectaciones al patrimonio cultural y a la fauna que habita la zona.

