Integrantes de la comunidad kumiai, ambientalistas y autoridades locales han denunciado detonaciones con explosivos en el cerro Cuchumá (Tecate), realizadas en el lado estadounidense como parte de obras para ampliar el muro fronterizo. Los reportes señalan daños a petrograbados y a la integridad del sitio, considerado sagrado por la comunidad indígena.
De acuerdo con una jornada de conteo organizada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el 18 de abril se registraron 40 especies durante la actividad de campo; el área conserva, según registros previos, hasta 69 especies de aves. Especialistas y colectivos alertan que las detonaciones y las obras pueden deteriorar hábitats, afectar la conectividad ecológica y poner en riesgo recursos hídricos locales.
Autoridades estatales y organizaciones civiles han solicitado medidas para frenar las detonaciones: la Secretaría de Cultura de Baja California envió un oficio el 8 de abril solicitando la suspensión de trabajos en zonas de valor arqueológico, y colectivos ambientales y académicos han pedido a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) intervenir diplomáticamente en la defensa del patrimonio cultural y natural.
Académicos y colectivos han alertado además sobre el posible impacto arqueológico, cultural y ecológico del proyecto, y han exigido que se respeten protocolos de consulta con los pueblos originarios y se realice una evaluación ambiental y patrimonial adecuada antes de continuar con las obras.
Las denuncias han motivado exhortos públicos y llamado a la vigilancia por parte del Congreso de Baja California y organizaciones de la sociedad civil. Hasta el cierre de esta nota, no se reporta una respuesta pública definitiva de las autoridades estadounidenses sobre la suspensión de los trabajos.

