El martes 5 de mayo de 2026, la Facultad de Economía de la UNAM (auditorio Ho Chi Minh) fue sede de un foro público en el que participaron científicos, académicos y colectivos sociales para discutir los riesgos, impactos y resistencias frente a la fractura hidráulica (fracking) en México.
Asistieron representantes de comunidades de la Huasteca potosina y veracruzana, así como de Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla, y organizaciones como la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia y la Alianza Mexicana contra el Fracking, según las intervenciones recogidas en el foro.
Rogel del Rosal, de la Contraloría del Agua en la Huasteca Potosina, afirmó que más de 400 comunidades en esa región han sesionado y no permitirán la expansión del fracking; denunció además que las comunidades no están representadas en el panel de expertos convocado por la Presidencia: “Quieren decidir sobre nuestra tierra, nuestra agua y nuestra vida, pero no nos toman en cuenta”.
El geocientífico Luca Ferrari, del Centro de Geociencias de la UNAM, explicó que la fractura hidráulica requiere enormes volúmenes de agua, emplea centenares de sustancias químicas y presenta una vida útil de pozos muy breve, por lo que para mantener la producción es necesario abrir pozos nuevos de forma continua, con una alta ocupación territorial y riesgo de contaminación.
Las advertencias del foro se dan en un contexto de debate público sobre la posibilidad de reactivar técnicas de extracción no convencionales en México; en abril de 2026 el gobierno federal anunció que evalúa tecnologías para la explotación de gas no convencional y conformó grupos de especialistas para analizar su viabilidad técnica y ambiental.
Organizaciones y colectivos que participaron en el diálogo convocaron a mantenerse organizados y anunciaron actividades públicas de protesta y comunicación para exigir la inclusión de las comunidades en cualquier decisión que afecte sus territorios y recursos.

