El 14 de mayo de 2026, un convoy integrado por elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la policía estatal llegó a la comunidad de El Durazno, en el municipio de Tamazula, Durango, y tras varias reuniones persuadió a familias y docentes de no abandonar la zona, donde en días previos se había registrado un clima de inseguridad y salida de pobladores.
Las autoridades ofrecieron garantías de seguridad y servicios de salud, además de anunciar la reapertura del cuartel que albergaba a un destacamento militar, según fuentes presentes en las pláticas. La Secretaría de Seguridad Pública estatal informó que la seguridad estaba garantizada y que se mantiene un operativo activo en la región serrana.
En días anteriores distintos reportes periodísticos señalaron enfrentamientos armados, desabasto y ataques que llevaron a varias familias, personal médico y maestros a salir de la zona; la Secretaría de Seguridad Pública del estado reconoció la salida de familias y, en algunos comunicados, estimó que alrededor de 20 familias habían abandonado temporalmente El Durazno.
Medios locales y nacionales señalan que el refuerzo de fuerzas federales y estatales busca estabilizar la región, reanudar servicios básicos y permitir la reanudación de actividades educativas de manera paulatina. Autoridades estatales y federales mantienen operativos de vigilancia y patrullaje para prevenir nuevos incidentes.
La situación en El Durazno forma parte de un repunte de violencia en zonas serranas colindantes con Chihuahua y Sinaloa, donde disputas entre grupos criminales han afectado la vida cotidiana de comunidades rurales y generado desplazamientos. Las autoridades indicaron que continuarán las labores de patrullaje y coordinación con las comunidades para garantizar la seguridad.

