Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, se perfila como el principal rival de Benjamin Netanyahu en las elecciones legislativas del 27 de octubre de 2026, una contienda marcada por el impacto del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, las guerras posteriores y el desgaste del actual primer ministro.
Eisenkot encabeza Yashar, un partido centrista creado para disputar el liderazgo del país y atraer a votantes inconformes con la gestión de Netanyahu. Los sondeos previos a la elección muestran una competencia cerrada entre ambos bloques, sin que ninguno tenga asegurados los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
Un desafío desde el centro político
El candidato opositor llegó a la política después de una extensa carrera militar, que culminó con su desempeño como jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019. También estuvo al frente de la Brigada Golani, ocupó la jefatura de la Dirección de Operaciones y comandó el Mando Norte.
Su perfil combina experiencia en seguridad, una imagen de disciplina y una plataforma centrada en asuntos internos como el costo de vida, la educación y la creación de una comisión estatal para investigar las responsabilidades relacionadas con el ataque del 7 de octubre.
Eisenkot también plantea recomponer las relaciones internacionales de Israel, terminar la guerra en Gaza, frenar la violencia de colonos extremistas contra palestinos en Cisjordania y abandonar la reforma judicial impulsada por Netanyahu. Además, propone una mayor integración de la población ultraortodoxa en las obligaciones sociales y nacionales del país.
El peso de la guerra y la crisis institucional
La campaña se desarrolla en un contexto de fuerte polarización. El ataque de Hamas y la respuesta militar israelí se convirtieron en los principales factores que pueden influir en el voto, mientras el gobierno enfrenta cuestionamientos por sus decisiones de seguridad y por el rumbo institucional del país.
Eisenkot formó parte del gabinete de guerra creado después del ataque y dejó ese órgano a mediados de 2024. Durante ese periodo defendió la prioridad de recuperar a los rehenes. Su hijo Gal murió durante una operación en Gaza relacionada con la recuperación de los cuerpos de dos rehenes, y posteriormente también murieron dos de sus sobrinos mientras cumplían funciones militares.
El exmilitar se presenta como un dirigente centrista comprometido con Israel como Estado judío y democrático. Sus aliados buscan que su candidatura represente un cambio de liderazgo sin romper con la prioridad que buena parte del electorado concede a la seguridad nacional.
Una elección abierta a las coaliciones
Los israelíes votan por partidos y no directamente por candidatos a primer ministro. Después de la elección, las fuerzas políticas deben negociar para alcanzar una mayoría en la Knéset, integrada por 120 escaños.
Las encuestas recientes colocan a Yashar y al Likud de Netanyahu en una disputa estrecha. Sin embargo, el resultado final dependerá también del desempeño de los partidos pequeños y de su disposición a integrar una coalición, por lo que una victoria electoral no garantiza por sí sola la formación inmediata de un gobierno.
Si la votación termina sin una mayoría clara, Israel podría enfrentar semanas de negociaciones. La elección del 27 de octubre definirá no solo quién obtiene más apoyo, sino qué alianzas pueden sostener el próximo gobierno y cuál será el rumbo del país en materia de seguridad, democracia y relaciones exteriores.
