La organización Global Sumud denunció que al menos 15 de sus miembros fueron víctimas de agresiones sexuales, incluidas violaciones, y que decenas más resultaron heridas después de que fuerzas israelíes interceptaran y detuvieran varias embarcaciones de una flotilla humanitaria en mayo de 2026.
Los participantes relataron haber sido sometidos a golpes, disparos de balas de goma a corta distancia, descargas con pistolas táser, granadas aturdidoras y la imposición de posiciones de estrés durante horas bajo luz intensa. También describieron humillaciones y prácticas de violencia sexual como registros vejatorios y tocamientos forzados en centros de detención improvisados.
Parte de la violencia, según los testimonios, ocurrió durante la intercepción en el mar y parte después del traslado de activistas a instalaciones en la costa, donde varios denunciantes señalan que fueron retenidos en contenedores y espacios improvisados.
Las denuncias han motivado investigaciones y reacciones de distintos gobiernos. Se informó que autoridades judiciales en Italia abrieron averiguaciones para recabar testimonios sobre posibles delitos de secuestro, tortura y agresión sexual, y varios Estados expresaron su preocupación por el trato a los detenidos.
Imágenes y videos difundidos en redes que muestran a activistas en un espacio de detención improvisado y a autoridades israelíes burlándose de algunos de los detenidos han alimentado la indignación internacional y pedidos de esclarecimiento.
Organizaciones humanitarias y representantes de la propia flotilla han pedido investigaciones independientes y el acceso sin trabas a las personas que fueron detenidas para documentar las presuntas agresiones y asegurar atención médica y legal.
La situación mantiene la atención diplomática y judicial internacional, y las investigaciones en curso buscarán establecer responsabilidades y las circunstancias exactas de los hechos.

