Un informe analítico de la Unión Europea y decisiones recientes en varios estados miembros muestran un avance en la regulación del uso de teléfonos móviles en las escuelas: muchos países han impuesto prohibiciones totales durante la jornada escolar, mientras otros aplican restricciones parciales o mecanismos de almacenamiento durante las clases.
Entre los casos con prohibición durante toda la jornada escolar se encuentran Austria, Bélgica, Chipre, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Luxemburgo, Malta, Portugal y Eslovenia. Otras naciones han adoptado medidas parciales que permiten el uso con fines educativos o dejan la decisión a los centros.
Los gobiernos que impulsan estas medidas argumentan que reducir el acceso a los teléfonos en el colegio contribuye a mejorar la concentración, la convivencia y el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes. Algunos países han acompañado la normativa con recursos para soluciones de almacenamiento y protocolos de aplicación.
Sin embargo, la evidencia no es unánime: estudios recientes muestran resultados mixtos sobre el impacto académico de las prohibiciones, y expertos señalan que la efectividad aumenta cuando las restricciones forman parte de estrategias más amplias —alfabetización digital, formación docente y apoyo logístico— en lugar de medidas aisladas.
La discusión avanza también en foros europeos, donde se examinan recomendaciones comunes y buenas prácticas para proteger a menores en el entorno digital. Mientras tanto, los sistemas educativos que ya aplican prohibiciones afrontan retos logísticos y demandas de claridad sobre excepciones y usos pedagógicos.

