La madrugada del 11 de mayo de 2026, autoridades localizaron los cuerpos de cuatro personas abandonados sobre la carretera federal Chilapa–Tlapa, a la altura del kilómetro 81. El hallazgo obligó al cierre temporal de la vía y generó movilización de cuerpos de seguridad hacia la zona.
El incidente ocurre en el marco de una nueva escalada de violencia en la Montaña Baja de Guerrero que ha provocado desplazamientos entre habitantes de comunidades como Tula, Xicotlán y Alcozacán. En los días recientes se reportaron ataques con armas de fuego y el uso de explosivos lanzados desde drones.
Organizaciones y autoridades locales han registrado desplazamientos que van desde decenas hasta varios cientos de personas, y la situación derivó en el refuerzo de la presencia de fuerzas federales y estatales en municipios afectados. Pese al despliegue, comunidades y representantes indígenas reclaman atención y medidas de protección más efectivas.
Las autoridades investigan la identidad de las víctimas y la posible relación del hallazgo con enfrentamientos entre grupos criminales que operan en la región. Se mantiene la recomendación a la población de evitar desplazamientos y seguir las indicaciones de seguridad de las autoridades locales.

