Los ingresos tributarios de México en el periodo enero a mayo de 2026 registraron una contracción real de 1.4%, mientras que los ingresos públicos del sector público cayeron 1.8% en comparación anual.
El Impuesto sobre la Renta (ISR) fue el componente que más contribuyó a la caída: reportó una recaudación de 1,345,292.6 millones de pesos, equivalente a una disminución de 5.8% respecto al mismo lapso del año anterior. En contraste, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) mostraron aumentos de 3.3% y 3.1%, respectivamente.
La combinación de menores ingresos petroleros y la reducción en la recaudación del ISR explican gran parte del descenso en los ingresos públicos del primer quinquenio del año. La menor captación del ISR también implicó que la recaudación general quedara por debajo de lo programado en la Ley de Ingresos.
Las cifras preliminares muestran que el comportamiento de los principales impuestos ha sido heterogéneo: mientras el IVA y el IEPS compensaron parcialmente la caída del ISR, no alcanzaron para evitar la contracción global de los ingresos presupuestarios.
El resultado fiscal del periodo plantea retos para el balance presupuestario y la gestión del gasto público en lo que resta del año, en especial si persisten presiones en la recaudación ligada al empleo formal y a la actividad petrolera.

