Irán propuso reabrir el estrecho de Ormuz si Estados Unidos levanta el bloqueo a sus exportaciones y se acuerda el fin de la guerra, a cambio de posponer las negociaciones sobre el programa nuclear para una fase posterior.
La oferta fue transmitida a través de mediadores regionales y diplomáticos, que intentan romper el estancamiento en las conversaciones entre Teherán y Washington.
En Estados Unidos, el presidente declaró que Irán “puede llamarnos cuando quiera”, al tiempo que canceló el viaje planeado de enviados estadounidenses que participarían en las negociaciones en Islamabad.
Como parte de la gira diplomática, el máximo responsable de la política exterior iraní realizó paradas en Islamabad y otras capitales antes de desplazarse a Moscú para reunirse con autoridades rusas.
Si la propuesta se implementara, implicaría el levantamiento del bloqueo naval que afecta las exportaciones petroleras de Irán y una extensión o consolidación del alto al fuego, dejando la discusión sobre el enriquecimiento de uranio para etapas posteriores.
Las conversaciones aún enfrentan desacuerdos clave y se consideran frágiles: los mediadores trabajan para hallar puntos de encuentro mientras persisten diferencias sobre garantías, plazos y los términos del levantamiento del bloqueo.
Este avance diplomático, de concretarse, tendría impactos directos en la seguridad marítima y los mercados energéticos globales, además de alterar la dinámica geopolítica regional.

