Las autoridades iraníes iniciaron el 4 de julio de 2026 una serie de funerales de Estado por Ali Jamenei, el líder supremo que murió el 28 de febrero de 2026 durante un ataque aéreo, según informes oficiales. El programa de exequias se extenderá hasta el 9 de julio y culminará con el entierro en la ciudad santa de Mashhad.
En la Gran Mosalá de Teherán y en otras sedes sagradas del chiismo, miles de personas y decenas de autoridades rindieron homenaje al difunto, en ceremonias que las autoridades describen como un acto de unidad y resistencia. El presidente Masud Pezeshkian y el presidente del Parlamento Mohamad Baqer Qalibaf estuvieron entre los funcionarios que participaron en las honras.
Las celebraciones se realizan bajo estrictas medidas de seguridad y en un contexto de máxima tensión regional. Varios medios internacionales coinciden en que el gobierno iraní busca mostrar fortaleza y cohesión interna tras el conflicto que comenzó a finales de febrero.
La sucesión recayó en Mojtaba Jamenei, designado nuevo líder supremo a principios de marzo, pero su presencia pública no ha sido confirmada durante estas ceremonias. Informes citados por agencias internacionales indican que Mojtaba podría haber resultado herido en el mismo ataque que mató a su padre, y desde entonces no ha comparecido ante la población.
El recorrido del féretro incluirá, además de Teherán, visitas a ciudades sagradas chiitas en Irán e Irak y concluirá con el entierro en Mashhad el 9 de julio de 2026. Observadores internacionales consideran que las exequias tienen un fuerte componente simbólico y político en el marco de la guerra y las negociaciones diplomáticas en curso.
Las autoridades locales declararon días de luto para facilitar la participación ciudadana y reforzaron los controles en el centro de la capital para gestionar el masivo flujo de asistentes. Las ceremonias continuarán en los próximos días según el calendario oficial anunciado por el gobierno iraní.

