Kelly Osbourne recordó la última conversación que sostuvo con su padre, Ozzy Osbourne, tres días antes de que el músico muriera el 22 de julio de 2025. Durante una entrevista en el podcast We Need to Talk, la cantante y presentadora contó que su padre quiso asegurarse de que ella supiera cuánto la amaba.
La charla ocurrió en un momento especialmente significativo para Kelly, quien explicó que Ozzy parecía consciente de que su vida estaba llegando a su fin. Según su recuerdo, el líder de Black Sabbath aprovechó ese encuentro para transmitirle un mensaje que ella conserva como una de sus últimas muestras de cariño.
Puedes vivir el resto de tu vida sabiendo que hubo un hombre en este planeta que realmente te amó.
Kelly relató que comenzó a llorar y le pidió a su padre que no hablara de esa manera. Ozzy, sin embargo, le respondió que no estaría allí para siempre, una frase que hizo que la joven entendiera que él estaba anticipando su despedida.
La relación entre Kelly y Ozzy Osbourne se hizo conocida mundialmente a través del reality familiar The Osbournes, transmitido entre 2002 y 2005. La exposición pública de la familia mostró distintos aspectos de su convivencia y convirtió a Kelly en una figura reconocida dentro de la televisión y la cultura popular.
Tras la muerte de su padre, Kelly dijo que sentía que la persona que era antes de esa pérdida ya no existía. También explicó que el duelo representó un punto de inflexión en su vida y que tuvo que enfrentar el impacto emocional de la ausencia de uno de sus principales vínculos afectivos.
Kelly también recordó su asistencia junto con su madre, Sharon Osbourne, a la 46.ª edición de los Brit Awards, donde recibieron un reconocimiento póstumo en nombre de Ozzy. En ese contexto, señaló que las críticas sobre su extrema delgadez hicieron más difícil un proceso de duelo que ya estaba marcado por problemas de salud mental y dolor emocional.
A pesar de esas experiencias, la hija del músico afirmó que con el tiempo se ha sentido más fuerte. El recuerdo de las palabras de Ozzy permanece como una de las expresiones más personales de afecto entre ambos y como parte de la memoria que Kelly conserva de los últimos días de su padre.
