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La marcha de la economía estadounidense: de la era industrial a la sobrecapacidad estructural

Las series históricas de producción industrial y utilización de capacidad revelan un cambio estructural en la economía de Estados Unidos: lo que fue una expansión industrial sostenida en las décadas de 1960 y principios de 1970 se transformó, tras las crisis petroleras y procesos de reestructuración, en un patrón con sobrecapacidad y menor dinamismo manufacturero.

El proceso se aceleró después de las crisis de la energía de 1973–1975 y 1979–1982, cuando la relación entre capacidad instalada y demanda comenzó a desajustarse. Desde entonces, la producción y la capacidad han seguido distintas trayectorias: la capacidad instalada se amplió mientras la utilización promedio mostró debilidad persistente.

Factores detrás de la transformación:

La combinación de automatización y avances tecnológicos elevó la productividad pero redujo la necesidad relativa de mano de obra; la globalización y el desplazamiento de cadenas productivas hacia México y Asia cambiaron la localización de manufacturas; y la creciente importancia del sector financiero —la llamada financiarización— influyó en decisiones de inversión y en la prioridad por ganancias a corto plazo.

En indicadores recientes, la utilización de capacidad en manufactura se ubicó por debajo de su promedio histórico, lo que ilustra la persistencia de la capacidad ociosa y los retos para reactivar plenamente la industria.

Consecuencias e implicaciones:

El cambio estructural ha implicado una menor participación del empleo manufacturero como proporción del total, retos para la formación de habilidades industriales y presiones sobre regiones dependientes de fábricas tradicionales. Las discusiones públicas y los análisis recientes coinciden en que revertir o atenuar estos efectos exige políticas que combinen inversión en infraestructura productiva, capacitación técnica y medidas que fomenten inversión de largo plazo.

La evolución de la manufactura estadounidense seguirá condicionada por la competencia global, las decisiones tecnológicas de las empresas y el marco de políticas públicas que se adopte en los próximos años.

La marcha de la economía estadounidense: de la era industrial a la sobrecapacidad estructural