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La música de La Odisea pierde fuerza en la escena de las sirenas

La banda sonora de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, apuesta por una combinación de instrumentos antiguos y sonidos electrónicos, pero pierde fuerza en la secuencia de las sirenas, uno de los pasajes más emblemáticos de la historia de Odiseo.

La partitura fue compuesta por Ludwig Göransson, quien anteriormente trabajó con Nolan en Tenet y Oppenheimer. Su propuesta musical recurre a ciertos arcaísmos sonoros para reforzar la ambientación de la epopeya inspirada en el poema de Homero.

Una propuesta austera

El trabajo de Göransson se caracteriza por una sonoridad austera y por la mezcla de recursos instrumentales antiguos con elementos electrónicos. La elección busca dar credibilidad al universo mitológico de la película y acompañar el viaje de Odiseo sin recurrir siempre a una grandilocuencia musical.

Sin embargo, la experiencia sonora cambia dentro de las salas de cine. El volumen y la densidad de la pista musical dificultan distinguir algunos matices de la composición, especialmente en las escenas de acción.

La oportunidad perdida de las sirenas

La secuencia de las sirenas concentra una de las imágenes más poderosas de la Odisea: Odiseo escucha sus cantos mientras permanece atado al mástil de su embarcación para evitar sucumbir a ellos. Por su fuerza simbólica, el momento ofrecía una oportunidad para construir un pasaje musical más definido y expresivo.

La crítica considera que la música de esa escena es correcta, pero demasiado contenida. En lugar de explotar el potencial dramático del episodio, la composición queda parcialmente cubierta por la intensidad general del cine de acción.

Referencias que pudieron ampliar el lenguaje sonoro

Entre las posibilidades que pudieron enriquecer el pasaje aparecen el impresionismo, la música de los simbolistas, la nueva música vocal del Báltico y del norte de Europa, el microtonalismo, el análisis espectral y los pocos elementos conocidos de la música griega antigua.

La banda sonora cuenta con momentos destacados y una identidad propia, pero la escena de las sirenas deja la impresión de una ocasión desaprovechada. En una película construida alrededor de mitos, monstruos y viajes marítimos, ese episodio requería una presencia musical capaz de estar a la altura de su peso literario y visual.