El papa León XIV advirtió este sábado 22 de agosto de 2026 contra la idolatría política y económica durante su visita a la República de San Marino, donde sostuvo que algunos proyectos presentados bajo el nombre de la libertad pueden terminar sometidos a los ídolos y al poder.
Durante un discurso ante autoridades y representantes de la sociedad civil en el Palacio Público, el pontífice tomó como referencia el lema histórico del país, “Libertas”, para defender la libertad personal y el respeto a la conciencia como bases de la libertad civil.
León XIV afirmó que “no hay verdadera libertad civil sin libertad personal” y señaló que promoverla implica proteger los espacios de la conciencia. También planteó que San Marino puede convertirse en un laboratorio de buena política, cercano a las necesidades de sus ciudadanos.
En ese contexto, el Papa vinculó la acción pública con la búsqueda del bien común, la justicia social, la solidaridad y el destino universal de los bienes, sin dejar de lado la laicidad del Estado.
El pontífice llegó a San Marino a las 08:45 horas locales a bordo de un helicóptero procedente del Vaticano. A su arribo fue recibido por los Capitanes Regentes, Alice Mina y Vladimiro Selva, además de otras autoridades.
Asimismo, destacó que el tamaño reducido de la república permite experimentar una relación más cercana entre la política y las necesidades de la población, con el cuidado de lo humano como uno de los objetivos centrales.
León XIV también llamó a proteger la vida en todas sus etapas y elogió la tradición de acogida de San Marino, así como su apoyo al pueblo ucraniano y su compromiso con el derecho internacional humanitario.
En otro momento de su intervención, pidió que la diplomacia favorezca el diálogo incluso con interlocutores considerados incómodos o no legitimados para negociar, frente a las comunicaciones impulsivas, las retóricas agresivas y las lógicas de poder.
La visita se realizó en el marco del centenario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y San Marino, establecidas en 1926. Posteriormente, el Papa se trasladó a la Basílica de San Marino para reunirse con el clero y la comunidad eclesial local.
Ante los jóvenes, León XIV pidió no temer a las decisiones exigentes relacionadas con el matrimonio, la vida profesional, el compromiso social y político, así como el ministerio ordenado y la vida consagrada.
