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Lola Cortés reflexiona sobre su infancia y busca reconciliarse con la niña que fue

Lola Cortés, conocida como la “Jueza de Hierro” por su participación en La Academia, habló sobre su infancia y el proceso personal que atraviesa para comprenderla. En una entrevista publicada el 8 de noviembre de 2026, contó que las dificultades escolares y los diagnósticos que recibió en la adultez le ayudaron a revisar experiencias que durante años no entendía.

La actriz recuerda su niñez con cariño, pero también dice que hubo momentos en los que se quedó “atorada”. “Creo que no le he pedido perdón, no la he abrazado, no la he sanado”, expresó al referirse a la niña que fue.

El teatro como espacio para expresarse

Cortés relató que, durante su etapa escolar en los años setenta, recibió descalificaciones por sus dificultades para aprender. Años después, los diagnósticos de trastorno de ansiedad generalizada y TDAH —que ella situó en distintos momentos de su vida adulta— le permitieron dar sentido a parte de esas experiencias.

En su relato, el escenario aparece como un lugar donde pudo expresarse incluso antes de comprender lo que le ocurría. También recordó su participación en Toc Toc, experiencia que describió como un momento de revelación personal.

Esa conexión atraviesa Niño perdido, obra en la que interpreta a un hada madrina que acompaña a un hombre en crisis y lo ayuda a recordar aquello que le da felicidad. Cortés recibió el libreto dos meses después de la muerte de su madre y dijo que aprenderlo fue difícil: la historia la hizo pensar en cómo habría querido que su mamá encontrara su propia niña interior.

Sueños que siguen pendientes

Aunque de niña imaginaba que sería docente, Cortés encontró su camino en el teatro musical, al que se acercó desde los ocho años y que decidió seguir profesionalmente a los 18. Hoy quiere estudiar música y retomar su formación escolar; también expresó su interés en estudiar Psicología y abrir una escuela de teatro para niñas y niños que no han sido aceptados en otros espacios.

La actriz explicó que dar clases de teatro musical es una forma de acercarse a aquel deseo de enseñar. Su reflexión reúne la historia personal con el trabajo escénico: comprender lo vivido, compartirlo con otras personas y mantener abiertos los proyectos que todavía quiere realizar.

Niño perdido cumple diez años de temporada y se presenta en el Nuevo Teatro Versalles, en la Ciudad de México. Cortés dijo que el personaje y la obra le han permitido hablar de experiencias propias y de la importancia de comunicar sobre la depresión.