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Mariana sobrevive sin estómago tras enfrentar el síndrome de Wilkie

Mariana Moreno, de 37 años, sobrevive sin estómago después de enfrentar complicaciones graves derivadas del síndrome de Wilkie, una enfermedad poco frecuente que comprime una parte del intestino delgado entre la arteria aorta y la arteria mesentérica superior.

La joven fue sometida a varias cirugías en un hospital público de Monterrey. Durante el último procedimiento, realizado en 2024, los médicos retiraron por completo el estómago y 40 centímetros de intestino, luego de que el órgano presentara un deterioro severo.

El padecimiento comenzó a afectar su vida de manera intensa desde 2023, cuando presentó una pérdida súbita de peso, dolor abdominal, dificultad para comer, diarrea, náuseas, vómitos y desmayos frecuentes. Antes de recibir el diagnóstico, durante años creyó que sus síntomas correspondían a gastritis y colitis.

Una enfermedad difícil de identificar

El síndrome de Wilkie, también conocido como síndrome de la arteria mesentérica superior, puede aparecer cuando la pérdida de grasa alrededor de los vasos sanguíneos reduce el espacio por el que pasa el duodeno. Esto puede provocar obstrucción intestinal, dolor, vómito y dificultades para ingerir alimentos.

En el caso de Mariana, la primera operación buscó liberar el pinzamiento intestinal. Poco después fue intervenida nuevamente por una obstrucción grave. Salió del hospital con un peso de 36 kilogramos y desde entonces no ha podido superar los 38.

Posteriormente, los médicos intentaron reducir el tamaño de su estómago y contemplaron realizar un baipás gástrico. Sin embargo, el deterioro del órgano llevó a practicar una gastrectomía total y a retirar parte del intestino.

Una vida limitada a pequeños sorbos

Desde las operaciones, Mariana sólo puede tomar pequeñas cantidades de agua, té, jugo o leche. Comer alimentos sólidos puede provocarle inflamación, dolor, obstrucción intestinal y vómitos, por lo que debe mantener una ingesta estrictamente limitada.

A pesar de que en 2025 recibió un pronóstico desfavorable, Mariana continúa viviendo con las consecuencias de la enfermedad y busca hacer visible el síndrome de Wilkie. Su experiencia también muestra las dificultades que pueden enfrentar los pacientes con padecimientos poco frecuentes antes de obtener un diagnóstico.

La incidencia estimada del síndrome se ubica entre 0.01 y 0.3 por ciento de la población mundial. Por sus síntomas inespecíficos, la identificación del padecimiento puede retrasarse y requerir estudios especializados.