El arqueólogo Jaime Delgado Rubio plantea una nueva lectura del mural de Tepantitla: las escenas, según su investigación, muestran los preparativos y actividades de una gran fiesta dedicada a la abundancia de alimentos como maíz, frijol y calabaza.
Según la hipótesis presentada, la secuencia iconográfica documenta tres momentos centrales de la celebración: la subida a la «montaña de agua», la realización de un gran juego de pelota con bastones y la instalación de un área de curanderos procedentes de diversas etnias.
Esta interpretación contrasta con lecturas previas que identificaban el mural como una representación del Tlalocan, un inframundo acuoso relacionado con la lluvia y la enfermedad. Delgado Rubio sostiene que, en lugar de una escena exclusivamente funeraria o paradisiaca, las figuras humanas aparecen participando activamente en festejos, recolectas y juegos, lo que indicaría un componente social y festivo.
El arqueólogo también sugiere que la ceremonia habría servido como mecanismo ideológico para gestionar la diversidad étnica de Teotihuacan; siglos después, esa práctica habría sido retomada por los mexicas bajo la veintena llamada etzalcualiztli.
Un documental dirigido por Rafael Morales Orozco expone esta propuesta y será difundido en INAH TV y en la página de Relatando Historias, donde se detallan los argumentos y el análisis iconográfico que sustentan la nueva interpretación.
La reinterpretación propone un giro significativo en la comprensión de uno de los murales más estudiados de Teotihuacan y abre la puerta a nuevas lecturas sobre la vida social y ritual de esa ciudad clásica.

