Una cúpula de calor atrapada sobre el oeste de Europa elevó las temperaturas a niveles extraordinarios a finales de mayo de 2026.
Las autoridades francesas atribuyeron al menos siete muertes a causas directas o indirectas relacionadas con la ola de calor, entre ellas ahogamientos registrados cuando personas buscaban refrescarse en playas. En varias regiones se activaron avisos y alertas meteorológicas por temperaturas inusuales para la época.
En Reino Unido se batieron récords de temperatura para mayo, con lecturas que superaron los 35 °C en zonas de Londres. Informes locales y cuerpos de emergencia señalararon la existencia de varios fallecimientos durante el fin de semana festivo, y las autoridades emitieron advertencias sobre seguridad en el agua y la limitación de actividades deportivas al aire libre.
Météo‑France y otros servicios meteorológicos europeos describieron el fenómeno como una “cúpula de calor” o “heat dome”: una masa de aire cálido procedente del norte de África que quedó retenida por un sistema de altas presiones, provocando temperaturas hasta una décena de grados por encima de los valores normales para mayo.
La ola de calor obligó a autoridades locales a emitir recomendaciones sanitarias y restricciones temporales en actividades públicas; también generó alertas por calidad del aire y un incremento en los riesgos asociados a la exposición prolongada al calor.
Expertos señalan que eventos extremos como este se vuelven más probables en un clima que se calienta progresivamente, lo que plantea desafíos para la gestión de la salud pública y la seguridad en zonas costeras y urbanas.

