El presidente nacional del PAN, Jorge Romero, calificó como la “radiografía de un estado infiltrado” la acusación internacional que involucra al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios. En un comunicado, Romero sostuvo que no se trata de casos aislados sino de un patrón de presunta infiltración criminal en cargos públicos.
La imputación contra Rocha y varios servidores públicos, difundida por autoridades estadounidenses, ha generado tensiones diplomáticas y llamados a que se presenten pruebas formales. El señalamiento ha motivado además reacciones de distintos partidos y actores políticos.
Desde el PAN, Romero pidió medidas y sanciones que aclaren posibles responsabilidades y criticó lo que describió como una presunta protección política a funcionarios investigados. La situación mantiene alta la atención pública y política en torno al futuro del gobierno estatal y las relaciones entre México y Estados Unidos.
Información adicional sobre la acusación y las respuestas oficiales se sigue publicando en medios y comunicados institucionales; las autoridades mexicanas han solicitado a Estados Unidos los elementos de prueba que sustentan la acusación.

