Un estudio conjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Movimiento STEM+ revela que, en el ciclo escolar 2024-2025, las mujeres representaron 54% de la matrícula universitaria en México, pero solo una de cada tres estudiantes en carreras vinculadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) es mujer.
El informe subraya que la menor participación femenina en STEM no es un problema aislado: comienza desde la educación básica y se manifiesta en la elección de carrera, la distribución por disciplinas y el acceso a empleos mejor remunerados. Esa combinación limita la movilidad económica de las mujeres y su acceso a oportunidades ligadas a la transformación tecnológica del mercado laboral.
Los datos trazan un patrón consistente. Las estudiantes universitarias se concentran en áreas como educación y ciencias de la salud, mientras que las carreras STEM mantienen una mayoría masculina. En matemáticas y competencias numéricas las diferencias aparecen desde edades tempranas: las mediciones citadas muestran que un mayor porcentaje de mujeres jóvenes no alcanza las competencias matemáticas fundamentales en comparación con los hombres.
En términos salariales, el análisis indica que las egresadas de carreras STEM obtienen mejores condiciones respecto a otras profesiones femeninas; el promedio salarial reportado para una mujer egresada de STEM figura en 16,993 pesos mensuales, lo que se traduce en una ventaja porcentual frente a mujeres de otras áreas en los datos presentados por el estudio.
Para explicar las causas, el IMCO y Movimiento STEM+ señalan factores educativos y culturales: prácticas de enseñanza que desincentivan el interés de niñas por las matemáticas, la falta de referentes femeninos en ciencia y tecnología, y trayectorias docentes sin formación continua en metodologías STEM con perspectiva de género.
Como vías de intervención, las organizaciones proponen fortalecer la formación docente en STEM con enfoque de género, visibilizar referentes mujeres en ciencia y tecnología, y promover programas de orientación vocacional y mentorías para niñas y jóvenes. Además, acordaron crear indicadores que se actualizarán anualmente para dar seguimiento a las brechas de género en STEM.
El diagnóstico apunta a implicaciones claras: sin medidas focalizadas desde la educación básica hasta la inserción laboral, la oferta de talento en áreas críticas para la economía digital permanecerá sesgada, lo que puede limitar tanto la innovación como la inclusión de perspectivas diversas en tecnologías emergentes.
En conclusión, el análisis conjunto del IMCO y Movimiento STEM+ documenta una brecha persistente en la participación de las mujeres en STEM y plantea acciones educativas y de política pública orientadas a ampliar la preparación y la visibilidad de mujeres en estas disciplinas.

