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Pueblos indígenas y afromexicanos: la deuda de reconocimiento que persiste en México

La protección de las tradiciones, lenguas y derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos continúa siendo un desafío para México, pese a los avances constitucionales alcanzados en los últimos años. Susana Harp abordó este tema al destacar la importancia de reconocer la diversidad cultural del país y combatir la invisibilización histórica de estas comunidades.

La reflexión se difundió este domingo 9 de agosto de 2026, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y de las fechas conmemorativas relacionadas con el reconocimiento de las personas, pueblos y comunidades afromexicanas.

Una diversidad cultural amplia

México cuenta con una composición pluricultural integrada por pueblos indígenas, comunidades afromexicanas y población mestiza. El país reconoce 68 lenguas indígenas, mientras que el Censo de Población y Vivienda 2020 registró 2.6 millones de personas que se identificaron como afromexicanas o afrodescendientes.

Las expresiones culturales de estas comunidades incluyen formas propias de organización, música, gastronomía, lenguas, tradiciones orales, creencias y técnicas artesanales. En regiones como la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, así como en la zona afrojarocha de Oaxaca y Veracruz, se mantienen manifestaciones poéticas y musicales transmitidas entre generaciones.

Reconocimiento constitucional

El reconocimiento constitucional de los pueblos y comunidades afromexicanas se incorporó al artículo 2 de la Constitución mediante una reforma publicada el 9 de agosto de 2019. Posteriormente, el 30 de septiembre de 2024 se publicó una nueva reforma que amplió los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, además de establecer obligaciones para los distintos niveles de gobierno.

La reforma de 2024 reconoce a los pueblos y comunidades afromexicanas como colectividades culturalmente diferenciadas y ordena adoptar medidas para hacer efectivos sus derechos, así como para enfrentar la discriminación, el racismo, la exclusión y la invisibilidad.

La defensa del patrimonio cultural

Durante la conversación también se señaló la necesidad de proteger el patrimonio cultural indígena y afromexicano frente al plagio de textiles, artesanías y otros elementos de identidad colectiva. La protección legal busca evitar que expresiones creadas por las comunidades sean utilizadas por terceros sin reconocimiento ni beneficio para sus autores colectivos.

El patrimonio cultural también comprende vestigios arqueológicos, conocimientos tradicionales y prácticas comunitarias. En Oaxaca, la conservación de piezas y sitios históricos como los vinculados con Monte Albán refleja la importancia de preservar estos bienes sin ponerlos en riesgo mediante excavaciones, saqueo o apropiación indebida.

Una agenda todavía pendiente

A pesar de los cambios legales, el reconocimiento formal todavía debe traducirse en políticas públicas, presupuesto, protección del patrimonio y acceso efectivo a los derechos. También permanece pendiente la construcción de una legislación general que establezca mecanismos claros para garantizar los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos.

La discusión coloca en el centro una deuda histórica: reconocer que las comunidades indígenas y afromexicanas no forman parte únicamente del pasado cultural de México, sino que son colectividades vivas, con identidad, autoridades, lenguas, territorios y derechos que deben ser respetados.