Las reservas probadas (1P) de gas natural en México alcanzaron 12.3 billones de pies cúbicos, según la consolidación de reservas al 1 de enero de 2024. El dato aparece en el reporte oficial y fue destacado por analistas del sector como una oportunidad para reducir la dependencia de importaciones.
Al mismo tiempo, las reservas probadas de hidrocarburos líquidos mostraron una caída en la última década: de 10.4 mil millones de barriles en 2010 a alrededor de 6 mil millones en 2024, lo que obliga a priorizar inversiones en gas y en infraestructura.
“Considerando sólo las reservas, podemos decir que vemos un mejor horizonte en el gas que en los aceites”, afirmó Alejandro Montufar, CEO de PETROIntelligence, en entrevistas citadas por la consolidación de datos.
Analistas advierten, sin embargo, que el repunte en reservas no se traduce automáticamente en mayor producción. Ramsés Pech señaló que la explotación de yacimientos no convencionales mediante fracturación hidráulica requiere inversión, equipo y tiempo: procesos que en otros países tomaron casi una década para volverse rentables.
También existen preocupaciones ambientales y sociales. Activistas han alertado sobre el uso intensivo de agua y la posible contaminación asociada al fracking en zonas con estrés hídrico, y piden priorizar la diversificación de la matriz energética.
En resumen, el inventario de reservas mejora la capacidad potencial del país para aumentar producción de gas, pero especialistas y organizaciones señalan que es indispensable atraer inversión con esquemas técnicos y regulatorios adecuados y evaluar los impactos ambientales antes de desplegar proyectos masivos.

