Una semana después de la conclusión del Mundial 2026, los pasillos interiores de la Alameda Central, la calle Ángela Peralta y las jardineras aledañas al Palacio de Bellas Artes siguen ocupados por puestos ambulantes, que venden alimentos y mercancía variada y restringen el paso de peatones.
Los andadores centrales presentan mesas, sillas y carritos de comida; en Ángela Peralta se observan lonas, tablas y rejas con productos exhibidos, lo que dificulta la circulación peatonal en un tramo que normalmente conecta con la explanada del Palacio.
La presencia de vendedores se extiende desde el monumento a Beethoven y las fuentes cercanas hasta la Plaza de la Solidaridad, con ofertas que van desde alimentos (costillas al carbón, raspados, papas fritas) hasta artículos textiles y accesorios para teléfonos celulares.
Autoridades capitalinas han planteado estrategias para reordenar el comercio informal en el Centro Histórico y reducir el número de puestos en áreas sensibles; sin embargo, en el lugar persiste la instalación de puestos en espacios peatonales clave.
La concentración de puestos genera inconvenientes para transeúntes y turistas, que deben rodear o sortear mercancía y carritos. En algunos tramos el paso es especialmente estrecho, lo que eleva el riesgo de aglomeraciones en días de alta afluencia.
El reordenamiento del comercio informal en el Centro Histórico es un tema recurrente que combina cuestiones de seguridad, patrimonio, turismo y derechos laborales; las autoridades y líderes de comerciantes mantienen negociaciones para definir espacios y límites.
Nota: esta nota se elaboró con base en observaciones recientes en la zona y en reportes informativos sobre el estado del comercio informal en la Alameda Central.
