El 12 de mayo de 2026 S&P Global Ratings cambió la perspectiva de la calificación soberana de México de “estable” a “negativa”, aunque mantuvo la calificación en BBB. La agencia dijo que el principal riesgo proviene de una posible consolidación fiscal muy lenta frente a un crecimiento económico débil.
Entre los factores señalados, S&P destacó la presión sobre las finanzas públicas y la posibilidad de que la deuda neta pública aumente si el crecimiento no se recupera. En el primer trimestre de 2026 la deuda per cápita llegó a 139,075.9 pesos, según reportes oficiales del periodo.
La calificadora advirtió que un crecimiento per cápita persistente y bajo limita la capacidad del país para ampliar su base tributaria y mejorar la sostenibilidad fiscal, lo que podría elevar el riesgo de revisiones adicionales en los próximos 12 a 24 meses si las condiciones no mejoran.
Analistas prevén que el anuncio aumentará la atención de los mercados sobre el rumbo fiscal del gobierno y sobre entidades estatales con deuda significativa. Las autoridades y los inversionistas seguirán de cerca las cifras trimestrales de deuda y el desempeño del crecimiento del PIB para evaluar el riesgo de una eventual degradación.
En los próximos meses se espera que las discusiones sobre consolidación fiscal y medidas para contener el déficit sean clave para determinar si la perspectiva se mantiene o deriva en una baja de calificación.

