El Tren Maya registró una pérdida neta de 2,283 millones de pesos entre enero y marzo de 2026, de acuerdo con los estados financieros disponibles. Los ingresos por venta de boletos y servicios fueron significativamente menores a los gastos de operación, lo que dejó un déficit que el gobierno planea compensar mediante subsidios y apoyos.
Ante el desequilibrio operativo, la administración proyecta inyectar recursos adicionales —en el orden de decenas de miles de millones— destinados a subsidios y a fortalecer la infraestructura de carga con el objetivo de alcanzar un punto de equilibrio en los próximos años.
En los reportes financieros se observan costos elevados en servicios personales, servicios generales y estimaciones por depreciación, que explican la brecha entre ingresos y gastos. Las autoridades han señalado que la integración de la operación de carga es clave para mejorar la rentabilidad del proyecto.
Especialistas en infraestructura y finanzas han advertido que el Tren Maya necesitará ajustes operativos y un plan de negocios más sólido para reducir su dependencia de subsidios públicos y aumentar la demanda de pasajeros y servicios complementarios.
El balance muestra que, sin un incremento sustancial de pasajeros o ingresos por carga, el proyecto continuará requiriendo transferencias y apoyos que impactan el presupuesto público en el mediano plazo.

