Barrios de La Habana han comenzado a utilizar triciclos eléctricos y estaciones de carga con paneles solares como alternativa al transporte y la recolección de basura, en respuesta a la falta de combustible y los apagones que han afectado a la isla este año.
El sistema piloto, implementado en zonas como El Vedado y la Rampa, utiliza triciclos de marcas importadas y ensamblaje local alimentados por baterías recargadas en solineras solares. Las instalaciones permiten además cargar motos eléctricas, teléfonos y lámparas.
Funcionarios y promotores del proyecto señalan que las solineras —estaciones de carga basadas en energía solar— ayudan a mantener servicios básicos cuando el Sistema Eléctrico Nacional falla y, en determinados momentos, pueden inyectar energía a circuitos locales.
La medida responde a una crisis energética que en 2026 ha incluido apagones totales del sistema eléctrico; especialistas y reportes periodísticos recomiendan la conformación de microislas de generación con fuentes de arranque sencillo, entre ellas la solar, para la recuperación paulatina del servicio.
En algunos sectores el servicio de recolección con triciclos se complementa con cobros mensuales para sostener la operación, la base solar y los salarios del personal que participa en el proyecto.
El impulso a la movilidad eléctrica y a la energía solar es parte de esfuerzos locales por reducir la vulnerabilidad ante la falta de combustibles y mejorar la gestión de residuos en la capital cubana.

