El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el sábado 12 de septiembre de 2026 que los hutíes le pidieron a Washington no intervenir en el conflicto de Yemen, mientras Arabia Saudita solicitó apoyo militar para enfrentar a la milicia respaldada por Irán. Trump indicó que Estados Unidos no participará directamente en el conflicto por el momento.
La declaración ocurrió durante la visita del mandatario estadounidense a Irlanda, en medio de una escalada regional que afecta las rutas marítimas y energéticas del Medio Oriente. Los hutíes han ampliado su presencia en la zona del estrecho de Bab el Mandeb, una vía estratégica para el comercio entre Europa y Asia.
Arabia Saudita quedó bajo presión luego del cierre del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura de aproximadamente mil 200 kilómetros que permite transportar crudo hacia el mar Rojo sin depender del estrecho de Ormuz. La línea había movilizado entre cuatro y cinco millones de barriles diarios durante los meses recientes, de acuerdo con la información disponible sobre el incidente.
Trump señaló que sostuvo conversaciones con representantes hutíes y que el grupo no desea un enfrentamiento directo con Estados Unidos. También afirmó que habló con el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, a quien describió como un aliado cercano.
Aunque Washington no contempla por ahora una intervención militar directa, funcionarios citados en reportes sobre las conversaciones indicaron que Estados Unidos podría mantener apoyo en materia de inteligencia. La decisión busca evitar una ampliación del conflicto, mientras continúan las gestiones con Arabia Saudita y el gobierno yemenita.
El ataque que provocó el cierre del oleoducto no había sido reivindicado. Irak confirmó que los proyectiles fueron lanzados desde su territorio y anunció que investigaría el hecho, mientras Trump consideró probable la participación de Irán.
La situación mantiene bajo presión el transporte marítimo y el mercado energético internacional, debido a la tensión simultánea en Bab el Mandeb y Ormuz. Por ahora, la Casa Blanca mantiene su negativa a involucrarse directamente en la confrontación entre Arabia Saudita y los hutíes.
