México recibió 1.8 millones de turistas extranjeros por vía aérea durante junio de 2026, mes en el que se disputaron 12 de los 13 partidos del Mundial de Futbol celebrados en el país. La cifra representó una caída de 5.3% frente al mismo mes de 2025 y marcó el quinto descenso consecutivo en este segmento.
El retroceso ocurrió pese a las expectativas de que la competencia deportiva impulsaría la llegada de visitantes internacionales. De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Viajeros Internacionales, el turismo aéreo registró en junio su peor racha desde la pandemia de Covid-19.
Mayor gasto por visitante
Aunque llegaron menos turistas por avión, el gasto promedio aumentó. Cada visitante que ingresó por vía aérea desembolsó alrededor de mil 284 dólares durante su desplazamiento y estancia en México, mientras que el gasto medio del turista que llegó por vía terrestre fue de 373 dólares.
En el caso de los viajeros fronterizos, el gasto promedio fue de 123 dólares. El incremento de 9.6% en el gasto medio compensó parcialmente la reducción en el número de turistas aéreos, pero el efecto neto del Mundial sobre los ingresos por turismo internacional fue limitado.
Factores que presionan al turismo aéreo
La Secretaría de Turismo señaló que el comportamiento del sector se produjo en un entorno internacional marcado por el encarecimiento de los vuelos y una menor dinámica del turismo aéreo. También se han reportado disminuciones en el tráfico de algunas terminales aeroportuarias durante junio, aun cuando determinados aeropuertos registraron aumentos en sus operaciones internacionales.
Entre los factores adicionales que afectan la llegada de visitantes se encuentran el aumento en el precio de los boletos, asociado al costo de los combustibles; la suspensión de frecuencias y rutas aéreas, que redujo la oferta de asientos; y la presencia de sargazo en playas del Caribe mexicano.
Especialistas del sector turístico consideraron que el crecimiento del gasto promedio sí estuvo relacionado con el Mundial, pero advirtieron que la caída en el volumen de turistas aéreos muestra que el evento no produjo el aumento de visitantes que se había anticipado.
El resultado coloca al turismo aéreo ante el reto de recuperar conectividad, contener el aumento de costos y convertir eventos internacionales en un flujo sostenido de visitantes, más allá de los periodos de competencia deportiva.
