La novela Qué fue de los Lighthouse, de Berna González Harbour, convierte la historia de una familia británica en una reflexión sobre el colonialismo, la memoria y la forma en que los documentos pueden preservar —o esconder— las responsabilidades del pasado. Publicada por Destino en junio de 2025, la obra parte de la muerte de Everett Lighthouse, antiguo funcionario del servicio colonial británico en Tanganica, hoy Tanzania.
El conflicto central comienza cuando los hijos de Everett descubren que los diarios de su padre no serán repartidos entre ellos, sino entregados a Asha, una mujer africana que estuvo vinculada a la familia desde la época colonial. El testamento también distribuye de manera desconcertante otros objetos, como una colección de máscaras africanas y una escultura de la Virgen, lo que abre una serie de preguntas sobre la identidad familiar y las huellas del pasado imperial.
Una familia atravesada por la historia colonial
Everett Lighthouse fue enviado a Tanganica con la misión de impulsar vacunas para el ganado y preparar terrenos para el cultivo. Su historia representa la visión de quienes llegaron a las colonias convencidos de llevar progreso, aunque detrás de los discursos de civilización también operaban intereses relacionados con la apropiación de recursos, bienes y objetos culturales.
Tras la muerte del patriarca, sus cuatro hijos enfrentan distintas formas de relación con ese legado. Arthur conserva parte de la inclinación científica de su padre, mientras que las gemelas Joyce y Jane viven alejadas de Inglaterra. Benjamin, actor y figura habitual de las revistas de espectáculos, mantiene una relación conflictiva con la historia familiar y con las discusiones sobre la responsabilidad colonial.
También aparecen Ann Elizabeth King, activista vinculada a la causa anticolonial; Caroline, hija de Arthur; y tres generaciones de mujeres africanas: Asha, Amina y Adela. La convivencia entre los Lighthouse y estas mujeres permite mostrar las jerarquías, dependencias y tensiones que sobrevivieron al periodo colonial.
El archivo como memoria y evidencia
Uno de los ejes de la novela es el valor político de los documentos. Los diarios de Everett funcionan como un archivo personal capaz de contradecir las versiones oficiales de la historia y revelar episodios que la familia preferiría mantener ocultos.
La obra también alude a la destrucción de documentos relacionados con abusos del Imperio británico y plantea que la ausencia de registros puede convertirse en otra forma de desigualdad. En el caso de Amina y su familia en Tanzania, las cartas deben ser redactadas por escribanos, una limitación que afecta la circulación de información y la construcción de memoria e identidad.
Desde esa perspectiva, el archivo no es un elemento neutral: puede registrar el despojo, conservar una voz silenciada o desaparecer bajo las decisiones de quienes ejercen el poder. La novela utiliza esta tensión para conectar la intimidad de una familia con debates actuales sobre reparación, responsabilidad y revisión histórica.
Una novela familiar sobre el pasado y sus consecuencias
Qué fue de los Lighthouse se mueve entre la saga familiar, la novela histórica y la reflexión sobre el colonialismo. La distribución del testamento desencadena un proceso de descubrimiento en el que los personajes deben confrontar las contradicciones entre la imagen respetable de Everett y las consecuencias de sus actos en África.
La obra confirma el interés de Berna González Harbour por explorar las relaciones entre poder, memoria y conflicto. Aunque la autora es conocida por la serie protagonizada por la comisaria María Ruiz y por su trayectoria en la novela negra, en esta ocasión construye una historia familiar de amplio alcance histórico.
A través de sus personajes, la novela plantea que ningún legado permanece intacto cuando aparecen los documentos que lo sostienen. Detrás de la fachada familiar, los Lighthouse descubren que la historia también está hecha de silencios, omisiones y preguntas pendientes.
