El empresario Víctor de Aldama declaró ante el Tribunal Supremo el 29 de abril de 2026 y afirmó que, en la jerarquía de la trama investigada en el llamado “caso mascarillas”, Pedro Sánchez ocupaba el “escalafón uno” o era el “número uno” de la organización, según su testimonio.
Aldama sostuvo que entre 2019 y 2020 realizó entregas de dinero y comisiones vinculadas a contratos públicos y que parte de esos fondos habrían ido a la financiación del partido. Sus declaraciones se dieron en la sesión del juicio en la que también son señalados el exministro José Luis Ábalos y el exasesor Koldo García.
La dirección del PSOE rechazó de forma tajante las imputaciones y anunció que pedirá medidas ante el Tribunal Supremo contra lo que describió como “injurias” y afirmaciones sin pruebas. Voces políticas opositoras, incluido el Partido Popular y líderes autonómicos, exigieron explicaciones y criticaron la reacción del Gobierno.
El testimonio de Aldama fue recogido en una sesión amplia del Alto Tribunal y ha generado repercusiones políticas inmediatas, pero hasta ahora no se ha presentado ante la prensa evidencia pública que confirme las imputaciones contra el presidente. La causa continúa abierta y corresponde al Poder Judicial evaluar la veracidad y el alcance de las afirmaciones formuladas en sede judicial.
La declaración y la respuesta política amplían la atención sobre el proceso judicial que investiga adjudicaciones vinculadas a la compra de material durante la pandemia. Las autoridades y los partidos han anunciado medidas y posicionamientos públicos en los días posteriores a la declaración (finales de abril de 2026).

