La victoria de Gina Hinojosa en la elección para gobernadora de Texas y el avance demócrata en Estados Unidos abren un escenario de incertidumbre para las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo. Analistas citados en el reporte advierten que nuevas restricciones a los centros de datos podrían moderar la demanda de servidores y otros productos que México envía a ese mercado.
El sector ha ganado peso en el comercio exterior mexicano: entre enero y septiembre, los envíos de máquinas automáticas para el procesamiento de datos aumentaron 210% frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con las cifras citadas de Banco de México. En contraste, las exportaciones automotrices crecieron 1.3% en esos meses.
Centros de datos, un factor de riesgo y oportunidad
La expansión de centros de datos y de la inteligencia artificial ha impulsado la demanda de servidores y equipo de cómputo. Sin embargo, la oposición a nuevos proyectos en Estados Unidos ha crecido por el consumo de electricidad y agua, así como por sus posibles efectos en las tarifas y las comunidades.
La economista Janneth Quiroz advirtió que una menor construcción de centros de datos podría reducir la demanda estadounidense de equipo mexicano, aunque el efecto no sería inmediato. También planteó que, si las restricciones encarecen las instalaciones en Estados Unidos, México podría atraer parte de esas inversiones; para hacerlo, necesitaría contar con suficiente energía, agua e infraestructura.
Texas concentra la mayor parte de los envíos
Texas representa 71.6% de las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo, según el reporte. Hinojosa, quien derrotó al republicano Greg Abbott, propuso una moratoria a nuevos centros de datos hasta que la legislatura establezca protecciones para las comunidades.
La economista Gabriela Siller señaló que posibles restricciones estatales a esos proyectos podrían frenar inversiones y, en consecuencia, las compras de equipo mexicano. El impacto dependerá de cómo se traduzcan las propuestas en medidas regulatorias.
Para México, el resultado plantea dos posibilidades: una menor demanda si se desacelera la instalación de centros de datos en Estados Unidos, o la llegada de nuevas inversiones si operar allí se vuelve más costoso. El desempeño del sector también estará sujeto a la evolución del T-MEC y de la política arancelaria estadounidense.
