Productores de Nayarit denuncian el abandono masivo de granjas camaroneras, deudas acumuladas y pérdidas económicas que han dejado a familias y comunidades en situación de vulnerabilidad.
Según los acuacultores, la crisis se ha acelerado por el ingreso irregular de camarón procedente de Ecuador, lo que habría generado una fuerte competencia de precios y provocado el desplome de ventas para la producción nacional. Además, señalan problemas sanitarios en los cultivos y aumentos en los costos de insumos como alimento balanceado y energía.
Productores consultados señalan que la superficie dedicada al cultivo de camarón en la región se ha reducido de forma significativa y que varias granjas —antes con capacidad para emplear hasta 30 personas— operan ahora con una o dos, o han sido abandonadas por completo. Los afectados relatan pérdidas de patrimonio, incluidos terrenos, viviendas y vehículos.
Los dirigentes del sector y representantes locales han denunciado presuntas prácticas de triangulación comercial y reetiquetado en rutas por Centroamérica para introducir producto extranjero al mercado mexicano, así como posibles fallas en controles aduanales que facilitan el ingreso irregular del producto.
La combinación de contrabando, enfermedades en los cultivos, falta de apoyos y costos elevados de producción ha obligado a muchos acuacultores a reducir o detener siembras, con impactos directos en el empleo rural y el ingreso de las comunidades costeras.
Productores piden a las autoridades federales y estatales reforzar la vigilancia, sancionar el contrabando y ofrecer apoyos para la sanidad y competitividad del sector, mientras que organizaciones del ramo advierten sobre el riesgo de cierres definitivos de unidades productivas si no se toman medidas.
El colapso de la actividad en algunas zonas y la acumulación de pérdidas plantean además un desafío social: jóvenes que antes planeaban continuar estudios o proyectos productivos ahora buscan alternativas laborales fuera de la acuacultura.

