La expansión de ofertas de crédito en canales digitales —alertas push, banners en aplicaciones y mensajes personalizados— está elevando el riesgo de que usuarios contraigan deudas por encima de su capacidad de pago, advirtieron expertos.
En México, 69% de los usuarios de servicios financieros usan aplicaciones bancarias y alrededor de 4 millones de personas con un crédito activo lo contrataron de manera digital, datos que muestran la magnitud del fenómeno y por qué los canales digitales son cada vez más importantes.
Marco Carrera, exdirector de educación financiera de la autoridad de protección al usuario, señaló que el “acoso digital” para ofrecer crédito se ha intensificado: además de llamadas, las instituciones y fintechs envían propuestas dentro de las propias aplicaciones, lo que facilita que los consumidores acepten productos sin evaluar plenamente las consecuencias.
Especialistas y ejecutivos del sector coinciden en que la oferta masiva puede traducirse en un punto de quiebre para personas con baja educación financiera o ingresos variables. Entre las recomendaciones está reforzar la educación financiera, mejorar la transparencia en los contratos y ofrecer herramientas en las aplicaciones para que los usuarios conozcan su capacidad de pago antes de solicitar un crédito.
Desde la banca, responsables de riesgo sugieren que los usuarios revisen su historial crediticio y eviten aceptar ofertas impulsivas; a nivel regulatorio, organismos y asociaciones del sector piden mayor supervisión de modelos de venta digital y campañas informativas para públicos jóvenes.
El crecimiento del crédito digital plantea un dilema: impulsa la inclusión financiera pero obliga a equilibrar el acceso con mecanismos que prevengan el sobreendeudamiento y protejan a consumidores vulnerables.

