En abril de 2026 Irak exportó un total de 10 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz, lo que supone una caída del 89.2% frente a los 93 millones mensuales que vendía antes del inicio de la guerra en Irán el 28 de febrero de 2026.
El nuevo ministro de Petróleo, Basim Mohamed, informó de la cifra en una rueda de prensa en Bagdad el 16 de mayo de 2026 y atribuyó la reducción “como consecuencia de la guerra”, al señalar que cerca del 90% de las exportaciones iraquíes dependían tradicionalmente de ese paso marítimo.
Ante el bloqueo “de facto” del estrecho y las restricciones al tránsito, el Gobierno iraquí ha buscado alternativas logísticas para mantener parte de sus ventas internacionales, incluyendo envíos por el puerto turco de Ceyhan y operaciones por tierra y por Siria en volúmenes limitados.
La paralización de Ormuz también se ha reflejado en la caída de la producción regional: en abril la OPEP registró descensos significativos que han reducido el bombeo agregado del cártel, mientras que mercados como el estadounidense han aumentado exportaciones para compensar parte del suministro perdido.
El ministro Basim Mohamed agregó que la estrategia del Ejecutivo iraquí se centra en atraer inversión extranjera para aumentar la capacidad de producción, formar personal técnico y mejorar la infraestructura del sector energético como medida para recuperar exportaciones y mitigar el impacto económico.

